Eva Mare Terra

Eva Mare Terra

dimarts, 16 de setembre del 2014

Círculo de mujeres “Madre Tierra”, celebrando la Rueda del año y las fases de la Luna


Queridas hermanas,

Volvemos a reunirnos de nuevo después del verano. La ilusión del reencuentro ya se siente… 

Personalmente, deciros que siento cada día más potente en mí al arquetipo de la chamana, este verano ha mostrado su presencia de forma contundente y me ha dado esa visión y esos aprendizajes que formarán parte de este periodo de mi vida. Es el momento en el que las emociones fluyen buscando el camino de menor resistencia, como el agua del río. Con ganas de seguir compartiendo…

En este nuevo ciclo iniciamos nuestro viaje circular en un nuevo espacio: el Centro Farfala (Carrer Diputació 322, principal primera, Barcelona, cerca de las paradas de metro Girona y Tetuán). Ha habido cambios, como es natural en un mundo cíclico, de horario (de 18 a 20 horas) y también están detalladas todas las fechas para los encuentros hasta el mes de agosto de 2015. Ahora nos ajustaremos a los días exactos de las celebraciones de la Rueda del año, y también de las fases de la Luna, para así sentir sus energías con más intensidad.

Nuestro círculo es abierto, así que en cualquier momento puede incorporarse una hermana, si así lo desea (podéis compartirlo con cualquier mujer que sintáis pueda estar interesada).

También hay novedades respecto a la confirmación de la asistencia a los encuentros. Ahora es imprescindible apuntarse con anterioridad en el blog http://quieroserdoula.blogspot.com.es/p/madre-tierra.html. Cuando lo hayáis hecho, recibiréis el mail con las indicaciones para el círculo.

Cualquier duda que tengáis, os podéis poner en contacto conmigo: mozarteva@hotmail.com.

Bendiciones desde el corazón, deseando reencontrarnos pronto,

Eva


dilluns, 25 d’agost del 2014

La violencia en el mundo: mirando al otro lado

"El grito" de Munch


Es imposible quedar ausente o ignorante de los continuos episodios de violencia que protagonizan nuestro mundo humano. Y además llevamos de la mano al resto de vida del planeta… Es evidente que los medios de comunicación nos ocultan las maravillas, los milagros, el Amor y las alegrías que pueblan este planeta, al menos una buena parte de ellas. Detrás de esto hay una clara intención, aunque esto se sale del tema que quiero exponer y no voy a entrar en la “trama” que nos quiere sumergir en un estado permanente de miedo y propensión al adormecimiento del ser. Ahí lo dejo para que cada un@ le ponga conciencia…

Confieso que no veo las noticias ni leo periódicos. Me alteran, aunque mayoritariamente me aburren. Las pocas veces que no he podido evitarlo, he quedado atónita por la infinita cantidad de violencia que existe en el mundo. Me he quedado sumergida en un estado de tristeza, apatía, desconexión, rabia, sentimiento de rebeldía y de muchas cosas más. Y me pregunto cuál es el origen de tanto odio… explicaciones hay variadas y para todos los gustos: genéticas, culturales, educacionales, bla, bla, bla… me sigo aburriendo… 

Apasionada estoy leyendo el libro “El asalto al Hades” de Casilda Rodrigañez. Potente, rebelde, hermoso, en el que se me revelan tantas cosas de este sistema patriarcal que hay que cambiar ya. Nacemos hoy en día la mayoría de personas de forma “violenta”, sin respetar a la madre ni al bebé, sin respetar sus tiempos y la sabiduría de su cuerpo, en lugares fríos y anti naturales, en los que manda el señor doctor y aquí se dice lo que yo mande. Si señor doctor, usted sabe… No voy a negar que el señor doctor sabe muchas cosas (algunos más que otros), pero realmente conoce él, o mejor, realmente conoce la mayoría de la gente qué es un útero ? Aquí apuntan todos los científicos los datos, estadísticas y aburrimientos varios de lo que la ciencia ha “descubierto” del útero. De manera personal, puedo decir que he sentido más a mi útero y lo que es para una mujer este órgano sagrado, a través de meditaciones, visualizaciones y otro tipo de experiencias “alternativas” que a través de todos mis años de estudios de biología, en el que parecía que diseccionábamos una “cosa” que no sabías muy bien cómo interpretarla. Y es que el útero palpita como una ranita, y esto no te lo explican en ninguna clase “normal”…

Y hablando de educación, otra “desgracia”… niñ@s enjaulados muchas veces en sus clases escuchando tostones que no les van a servir para nada en toda su vida. Capados en sus aspectos creativos, en su unicidad como ser humano. Presionados por los dichosos exámenes y los deberes. Y luego no tenemos ni idea de por ejemplo, los tipos de vegetales y frutas de cada temporada, como cultivarlos, que plantas tienen propiedades terapéuticas… por no hablar del fomento de la competitividad y de otras violencias varias ya desde la “inofensiva” escuela. Esto se aguanta porque aún existen profesor@s que su vocación y el amor por la transmisión de conocimientos se huele nada más verles entrar por la puerta. Muy maltratados están los pobres. 

Para “pasar el rato” vamos a hacer un pequeño listado de violencia (me dejaré muchos, seguro): asesinatos, violencia de género, violaciones, atentados y terrorismo, torturas por los motivos más increíbles que se puedan imaginar, raptos, partos no respetados, niñ@s y ancian@s maltratados, explotación laboral, explotación de la naturaleza, explotación animal (cada día en un matadero, en una granja de cría intensiva, en un laboratorio dedicado a la supuesta investigación científica y cosmética, en zoos, parques, etc… son un infierno para nuestros compañeros de viaje planetario. No tenemos ni idea… y no me cansaré de decir que una sociedad que trata así a los animales es realmente motivo preocupante de reflexión), racismo, sexismo, homofobia, terrorismo del miedo, consumismo desenfrenado (para mí esto es violencia), etc… y el que más me impresiona, y a lo que iba, el mirar al otro lado ante todo esto. 

Sí, miramos al otro lado, seguimos con nuestras vidas. Como defensa para no sufrir ? o realmente ya no nos afecta ? Esto sí que da miedo… anestesiar los sentidos de esta manera me pone los pelos de punta. El despertar de nuestra especie es necesario. Y es que ahora estamos aún muy dormidos, muy poco maduros, a pesar de lo importantes que nos creemos, nos falta aún mucho camino por recorrer. La empatía es uno de los primeros ingredientes a incorporar en nuestros cuerpos, y de manera urgente. La solidaridad otro (y cuidadín con muchas ONG’s, que no es oro todo lo que reluce). Y sobre todo, y aquí me lo susurra al oído este planeta Urano que está en conjunción con mi Luna, una alta dosis de rebeldía. Hace falta una revolución, una revolución no violenta, hecha desde el amor. Qué hippie, dirán algun@s. Pues bueno, si le quieres poner esta etiqueta, pues hippie será. Llámale como quieras, pero levántate de la silla/sofá, apaga la tele, deja de mirar el móvil, internet, twitter, facebook, whasap (o como se escriba) y pon en marcha tu destino y el de toda la humanidad.

Y cómo ? Preguntarán los dudosos. Ah, eso lo dejo en manos de tu creatividad. Sácale el polvo a tu imaginación, y con la maravillosa diversidad humana cada un@ encontrará su particular manera y su pequeña contribución. Al final, esto sólo es posible entre tod@s. 

En luna negra y menstruando, me sale decirte: mueve el culo ya (con amor, y me incluyo),

Eva

Revelaciones vacacionales

Imagen de Lindy Longhurst


Con ese influjo lunar que me hechiza cada vez que ella está oscura, se me revelan claramente tantas cosas de mi interior… ya no se el propósito de estos escritos, pues los escribo como algo orgánico, como si liberase cualquier otro fluido corporal (los escrupulosos me perdonarán), como una necesidad. Y el hecho de mostrarlo y hacerlo público no sé si es puro exhibicionismo del ego o una inocente ansía de revelar y mostrar quien y como soy, algo que se afianza con los años. Benditos cumpleaños… 

Después de disfrutar de las vacaciones, ese derecho que deberíamos tener tod@s de un merecido descanso, para que de esta manera surja el misterio del sentido de nuestra existencia, observo que a día de hoy el período vacacional se convierte en un mero deambular de un lado para otro a la búsqueda de lo que siento con pesar en el alma una invasión del territorio. Me incluyo antes de nada en este particular viaje invasivo que se produce específicamente con mayor densidad durante el mes de agosto, terrible donde los haya en la difícil tarea de encontrar tranquilidad. Reconozco la leve ironía del escrito… No es la invasividad en sí lo que molesta, sino sus consecuencias. Lástima en el corazón, en el alma, en el útero, y en todas partes de mi ser, al entrar en contacto con la naturaleza y sentir la invasividad humana en toda su presencia: restos de “artilugios, cachivaches, etc infinito…” esparcidos en medio de la tierra y de las aguas, consecuencia de ese “pastoreo humano”. Terrible… Llegar a un lugar supuestamente declarado como parque natural, o nacional (con el consecuente escalofrío que me produce la palabra, pues la naturaleza no tiene fronteras ni naciones) y desembarcar en algo bastante parecido a un parque temático en el que se señalan rutas bien asfaltadas para que los usuarios puedan desplazarse tranquilamente con sandalias de verano, ya me parece el colmo de los colmos. Y luego está el tema estelar, el ruido… a ello volveré luego, como sentir personal. Y es que las personas, al menos la mayoría, ejercemos la capacidad de hablar y gritar de forma desmesurada, desmedida, en cualquier ámbito, hora y lugar. Ah… mi búsqueda del ansiado silencio vacacional ha estado dificultoso en muchas ocasiones. Huyendo de los recorridos señalados y emprendiendo rutas que exigían mucho más esfuerzo físico, ha sido la clave para encontrar el anhelado sonido del mugir de las vacas, el piar de los pájaros, el agua del río, el viento entre las hojas…

De manera más personal, observo que este sentir es más bien mío, pues me doy cuenta que a la mayoría no les afectan ni los residuos ni las expresiones vocales. Mmm… mensajes internos que cada vez afloran con más claridad. La maravilla de conectar con lo que se es, y aceptarlo con amor. Sí, me gusta el silencio. Y entiéndase mi concepto de silencio, pues la música (depende cual…) y los ruidos naturales, para mí son silencio. Entonces, qué es el ruido ? El parloteo incesante, el grito continuado al niño que no “obedece” (y cómo va a “obedecer” ante semejantes alaridos), los móviles sonando una y otra vez, los gritos hacia vacas, cabras, ovejas, caballos y resto de seres de cuatro patas para que se fijen en nuestra dimensión humana… sería entrañable si se pudiese bajar el volumen…

Y en estos sentires, en estas revelaciones, me viene otro aspecto, una vez más, el del tiempo. Lo que hacemos con él, tal vez uno de los aspectos más sagrados de nuestra existencia. Y es que el tiempo más que oro, es vida, nuestra vida. Amo pasar mi tiempo en silencio. Así es. Y cada día más… o tal vez recupero algo que siempre he sido y ahora no me avergüenza confesar por “miedo a parecer anti social” ? 

Una vez más el equilibrio es necesario, hay momentos en los que estar en comunidad, anhelados, buscados, deseados, disfrutados. Y hay otros momentos, en mi caso, tal vez más que la media, en los que impera la necesidad de la soledad, ese encuentro con una misma, ese bienestar del disfrute único que me proporciona mi propia compañía (muchas veces sintiendo también a mi lado a mi pareja, que me entiende y me respeta). Por ello, y cada vez con más claridad, voy a manifestar, al más puro estilo gatuno, que después de un tiempo en compañía humana, ya es hora de retirarme. No te lo tomes como un desprecio o como cualquier otra cosa producto de la mente humana, es tan sólo esa necesidad de pasar el tiempo con mi alma. 

Mucho tiempo me he sentido “inquieta” ante esta manera de ser, diferente, extraña. Ahora ya no, de hecho me pregunto porque nos cuesta tanto a las personas estar solas. Qué miedos interiores surgen ante la soledad, y sobre todo, el silencio ? Tal vez ninguno, y es mi proyección personal. En la diversidad está la clave. Sí, en mi caso cuando es la hora de acabar, es la hora de acabar. Me despido y me voy (aunque en algunas situaciones no es tan fácil, aún me queda aprendizaje en esta tarea).  

El cuerpo tiene un lenguaje propio, un lenguaje que sintetiza y destila, en muchas ocasiones con más intensidad que la palabra hablada (me atrevo a decir que la poesía se asemeja bastante al lenguaje corporal). Un gesto, una mirada, una caricia, un “olfateo” dice mucho, muchísimo. Personalmente, muchas veces me “pierdo” con la palabra, o más bien con el exceso de palabra (cada un@ que defina cuál es el exceso). El cuerpo se desconecta y aparece la mente, y cuando aparece la mente las cosas se me complican, pues como persona con un fuerte componente “aéreo” por carta astral, se produce el efecto “despegue inmediato a otro planeta” o bien el aturdimiento por el discurso ajeno. Reclamar al cuerpo en esos momentos me ancla de nuevo en tierra. 

Se dice que tenemos la capacidad de aislarnos del ruido y poder concentrarnos y encontrar la paz en medio de la vorágine. Me parece muy bien, aunque en mi caso prefiero echar a andar y buscar el silencio verdadero, como muchas veces hacen los perros cuando los humanos nos enzarzamos en discusiones eternas. Animalillos, mis grandes maestros… y los amados árboles, los poseedores de ese silencio solemne y sabio que al entrar en contacto con nuestra alma hace que se revelen todos sus mensajes interiores. Una de las experiencias más potentes de este verano ha sido el conectar con un gran roble, entrando literalmente de lleno al meollo de mis asuntos. En tres minutos este gran ser me ha desvelado la inmensidad de la vida, lo absurdo de la mente y sus miedos, y me ha colocado de nuevo donde debía estar. Lo dicho, maestros. 

L@s que hayáis llegado al final de este escrito os felicito, y os agradezco el tiempo dedicado a ello. Si tanta palabrería te ha aturdido, será perfectamente normal. Búscate un árbol, un perro o un gato que acariciar, y regresa al cuerpo, húndete en la sabiduría verdadera y en el placer de los sentidos. 

Feliz regreso vacacional a tod@s (y si no has disfrutado de las vacaciones, pues la palabra vacaciones me evoca algo profundamente burgués, deseo que hayas disfrutado al menos de tu tiempo haciendo lo que te haya dado la gana. Y si no has podido hacerlo, ya es hora de cambiar este mundo en el que a muchos millones de personas no se les otorga algo tan sagrado y tan divino como hacer con su tiempo lo que les plazca). Sí, me siento “revolucionaria” también, con ganas de justicia y equilibrio para tod@s…  

Carpe diem,

Eva

dissabte, 31 de maig del 2014

Fiel a mí misma



Imagen de Lindy Longhurst


Ahí va toda una reflexión y sentir personal que deseo sirva a muchas y muchos más para reafirmaros como personas, con vuestras creencias, sentires, virtudes y defectos, al final somos nosotras las que debemos caminar el camino y no debemos dejar que nadie, repito mil veces, nadie camine ni un solo paso en nuestro nombre. Tarea a veces nada fácil… os lo confiesa alguien que ha claudicado más de una vez en honor a la armonía y “el no querer entrar en un conflicto”. A veces estas desarmonías y conflictos son necesarios para marcar nuestros límites. La vida nos los pone delante para que tomemos las riendas y para que decidamos desde ese instinto que ya en el primer momento nos avisó de que había “algo” que no iba bien.

Empiezo contundente: A día de hoy puedo afirmar que me importa poco lo que piensen de mí. Sólo me importa lo que yo misma pienso y siento acerca de mí. Si soy fiel a mis ideales, a mis sentires, y sobre todo, si soy coherente. Ha llegado un punto en el que no puedo soportar la presión interior cuando me soy infiel a mí misma, algo pulsa rebelándose y produciendo una especie de potentes efectos colaterales en cadena.

Dedicarse al acompañamiento a personas, sobre todo mujeres en mi caso, es sagrado. El respeto hacia el ser que tenemos delante es algo que jamás debemos olvidar. Es un terreno de intimidad, de acompañar con amor y respeto, de ir despacio, de conocer también mis límites personales en lo que puedo y no puedo sostener, de comunicación clara, de coherencia, de sinceridad, de honestidad. Lo digo claro, no es un negocio. Es un vínculo entre dos o más personas (depende si es en terapia individual o en grupo) que debe ser tratado con el máximo tacto y delicadeza.

Tomar ventaja de la vulnerabilidad de la otra es algo en lo que jamás debemos caer. Pensar más en el “negocio” que en el asunto que tenemos delante no es honesto ni es honrar el vínculo sagrado que pretendemos establecer.

Veo mucha luz, y también veo mucha oscuridad. Algo que me indigna profundamente es intentar sacar un beneficio del dolor ajeno, enganchar a personas con argumentos que ni se conocen es como una bomba de relojería que puede explotarnos en la cara.

Los juicios, las palabras, los argumentos ajenos no deben provocar un alejamiento de nuestra esencia. La firmeza interior, esa coherencia con nuestra alma, hace que a pesar de la tormenta externa, aguantemos con dignidad todo lo que nos venga encima.

Invocar a la guerrera interior, a la que pone límites, a la que se expresa, es un deber que tenemos. Tomar las riendas de lo que queremos y como lo queremos no es control, simplemente es empoderamiento personal.

Escuchemos a nuestro corazón, a nuestra alma, sólo ahí está nuestra Verdad.