Eva Mare Terra

Eva Mare Terra

dilluns, 2 de febrer de 2015

La maternidad, otro asunto social pendiente (y otros “asuntos” femeninos)

Bella imagen de autora desconocida

Este escrito nace de un sentimiento de indignación, y de la búsqueda del sentido de la justicia. Y es que hay un tema, del que no se habla tan a menudo como se debería, que queda oculto entre otros asuntos sociales “a solucionar”, y es el de la relación entre el trabajo y la mujer gestante o la mujer que ya ha alumbrado a su bebe…

Digan lo que digan siguen dándose casos de mujeres que tras dar a luz (e incluso al quedarse embarazadas) son despedidas, despachadas, despechadas y despreciadas, de sus trabajos. Estas palabras surgen de un hecho concreto, de una mujer cercana a mí, de una mujer querida, a la que después de tener a su bebé, han aprovechado para expulsarla del entorno laboral. El tema está aún abierto, esperemos el mejor desenlace… quien sabe si estas situaciones son oportunidades para abrirse a nuevos caminos… sin embargo, sigue habiendo algo perverso e injusto en el hecho en sí. Sobre todo si exponemos que las empresas valoran en muchas ocasiones, más a los hombres casados y con hijos, porque tienen la creencia de que son mejores trabajadores por la responsabilidad que tienen en su hogar. El patriarcado en todo su esplendor… A las mujeres embarazadas y recién paridas por el contrario, se las destierra sin dudarlo un instante. En la conciencia del sistema patriarcal reside la opinión de que no importa, de que si la mujer es expulsada de este territorio, para esto está la pareja, para sostener económicamente a la familia. Sigo sintiéndolo de una perversidad sublime… 

No se trata aquí de evaluar el deseo que surge en muchas mujeres al quedar embarazadas, de dejar por voluntad propia sus trabajos para dedicarse a la crianza y cuidado de sus bebés, en dar una vuelta a su vida, un replanteamiento, algo que está surgiendo con fuerza a día de hoy, sino de mostrar que a veces esa posibilidad no existe por cuestiones económicas, o no es deseada, y a las mujeres se las siguen despidiendo de sus trabajos… injustamente… 

Es más, existe un “defecto” en el mundo laboral, sólo por ser mujer. He experimentado hace años, en carne propia, el encontrarme en entrevistas de trabajo con interrogatorios del tipo, estás casada o en pareja ? quieres tener hijos pronto ? estás en edad de tenerlos… violadas en nuestra intimidad femenina, en nuestro cuerpo, en nuestras decisiones, en nuestro género… trabajos descartados sólo por ser mujer en edad fértil y en pareja… Como “curiosidad” adicional, a medida que la mujer se va haciendo mayor, ya no se le hacen esas preguntas, se nos clasifica como infértiles, ya se “le ha pasado el arroz”… más prejuicios, más desprecios… tal vez para la máquina laboral, al rebasar la barrera de los 40 y pico ya no somos mujeres, ya no existe el peligro maternal, y sin embargo también se nos descarta por ser “muy mayor”… 

Cuándo es la edad “adecuada”, la situación “adecuada”, la inclinación sexual “adecuada” ? No existe, no somos adecuadas, somos mujeres. Nuestros cuerpos llenos de vida, nuestros cuerpos menstruantes, en definitiva, no son aptos para el entorno laboral. 

Sí, es cierto que millones de mujeres en el mundo trabajan… pero bajo las mismas condiciones que los hombres ? O deben hacer “méritos” adicionales para acceder a los mismos lugares ? Debemos transformarnos en “machos” para ganarnos el respeto ? sacrificar nuestra feminidad ? nuestros cuerpos son observados de la misma manera ? escuchamos los mismos comentarios ? se nos trata igual ? Nos ofrecen los mismos empleos, o hay trabajos “para hombres” y trabajos “para mujeres” ?

Personalmente siempre he sentido que el mundo laboral era “muy agresivo” para mí… la exigencia, la incoherencia, los horarios estrictos, las órdenes, las jerarquías, la estupidez del sistema, la desmotivación general, la falta absoluta de poder expresar nuestra creatividad, los comentarios sexistas… asfixia del alma… 

Y la guinda de todo esto… la perversidad absoluta a la que hemos accedido a través del sistema patriarcal: mujeres en un mismo entorno laboral que siembran el malestar entre sus compañeras de género. Algo extremadamente común, no lo neguemos… y tal vez de ahí parte el origen de todo, esa rivalidad patriarcal entre mujeres que ha generado el sistema. Es el divide y vencerás en estado puro…

Por suerte, más y más mujeres están aliándose de nuevo para reclamar lo que les pertenece. Y muchos hombres se están uniendo a la causa, lo cual indica la oportunidad de cambio social que tenemos. Es el momento de unirse y aliarse. No más división, regresemos a la Unidad que somos. Pongámosle amor y sigamos avanzando… 

No esperemos que el sistema social o un partido político solucionen las injusticias. Es el momento de tomar ese poder y responsabilidad personal robada o entregada, y movilizarnos hacia ese cambio que tanto anhelamos. Ese cambio no lo busquemos fuera, primero debe haber un cambio interior, un cambio profundo, para que después, como consecuencia natural, la estructura exterior se fragmente en armonía con ese cambio interior nuestro. Este camino no es fácil (de hecho si lo es, pero nos resistimos), pues nos pone a prueba en todos los sentidos. Ir en contra de la maquinaria nos da miedo, es un salto de fe al vacío, la vivencia de pequeñas muertes personales en cadena, algo a lo que no estamos acostumbradas… morir y renacer continuamente… este es el cambio social, el cambio personal que transmutará nuestro entorno de forma irremediable. El adentrarse en nosotras mismas y ver lo que ha estado oculto… reclamándolo…  
  
Casi en luna llena, que su luz nos ilumine con su mágico misterio… 

Eva