Eva Mare Terra

Eva Mare Terra

dilluns, 17 de novembre de 2014

El sentido de Todo, amando ser Doula

Imagen de Lindy Longhurst



Así estoy estos días… preguntándome el sentido de Todo… o al menos de muchas cosas… este existencialismo que me ha caracterizado siempre puede ser un poco “agotador”. 

El sentido de Todo… es la vida en sí, el vivirla… eso lo tengo claro. Siento que tod@s hemos venido aquí a hacer algo, o más bien a Ser, por eso siempre he sido una exploradora. Sin embargo, cuando creo que he encontrado claramente esa misión, algo se remueve y hace que me siga cuestionado cosas. Tal vez eso sea lo correcto, el no conformarse, el seguir avanzando y cambiando (al menos en mi caso…). 

Sueños extraños por las noches, que luego me mantienen insomne al desear vislumbrar esos mensajes secretos… Hay instantes en los que se me revela sutilmente, y claramente, que ese sentido en realidad es la simplicidad, la sencillez. Ah, si… el “problema” es como compaginar esa simplicidad en una sociedad en la que cada día parece todo más complejo. 

Hay días en los que me siento extraterrestre. Observo a la especie humana y me cuesta identificarme… Terrible sensación, pues me separo de la Unidad que somos todos. Soy la única a la que le parece que nuestra sociedad puede ser muy absurda ? Cómo es posible que vivamos en un mundo en el que cada día miles de personas vayan a sus trabajos para poder sobrevivir (y lo de sobrevivir se puede leer también como un “abuso” del vivir, pues el exceso de necesidades está a la orden del día…) ? Y por otro lado, cómo es posible que otros tantos miles de personas no vayan a ningún trabajo porque estos no existen ? (cuidado con lo que entendemos por “trabajo”, pues como ejemplo, observo que la mayoría de tareas cotidianas, por no decir, domésticas, no se consideran “trabajo” a no ser que venga una persona externa y lo haga por los habitantes del hogar…Cuando pagamos a esa persona, en el 99% de los casos, mujeres, se considera trabajo. Si la persona que hace ese mismo trabajo es la madre, esposa, etc… ni se le paga ni se la reconoce como trabajadora. De hecho, y pensándolo mejor, a la mujer que se le paga se la considera trabajadora, pero no es reconocida socialmente… lo cual es otra vergüenza en sí… desgraciadamente, los seres humanos clasificamos los trabajos en jerarquías, algo que personalmente me parece de un patetismo desmesurado). Es el absurdo en estado puro…

Nos han impuesto una estructura social en la que el trabajo es el núcleo sobre el que gira todo lo demás, absolutamente todo. El trabajo es el Rey, el Amo, el Dueño y el Señor. Tanto si tienes, como si no tienes. Y lo tenemos taladrado en nuestras mentes, e incluso me atrevo a decir, en nuestros cuerpos. 

Disfrutamos de nuestros trabajos ? (si tienes...). Disfrutamos la vida, o sencillamente nos limitamos a aceptar lo impuesto y seguir en manada borreguil lo que se dice que es lo correcto ? Mi discurso no es nuevo, no es original, ni pretende nada que no se haya intentado desde hace muchísimos años. Pero es lo que yo me sigo preguntando cada día… de qué manera una servidora y el resto de humanos podemos alcanzar ese estado óptimo de bienestar que tanto proclama la OMS. No nos lo ponen fácil, y la sensación es de qué lo hacen a propósito. Nos confunden, nos agotan, nos atontan, para que se nos quiten las ganas de revolucionarnos. 

Respondemos quejándonos eternamente de lo mal que está todo, en corrillo o en solitario, cuchicheando o gritando, mientras de reojo vamos mirando los muros ajenos del Facebook. Reconozco que a veces me vienen imágenes apocalípticas de seres humanos quemando móviles, portátiles, tablets y más cachivaches tecnológicos, para después acabar sentados alrededor del fuego sin saber muy bien de qué hablar delante de otro ser humano de carne y hueso. Y no estoy en contra de la tecnología, sino de su mal uso. No olvidemos que detrás del artefacto está la persona con su libre albedrío.

Volviendo al trabajo, es consecuente hablar de que para la mayoría de personas, se trabaja para ganar dinero. Y se quiere conseguir dinero para tener cosas, o poder hacer cosas. Aquí cada cual verá que necesidades básicas (o no) tenemos en nuestras vidas, para así tener que recolectar más o menos dinerito. Y es aquí donde surgen los “problemas”… esa relación que tenemos con el dinero, y de la cual ya he hablado alguna vez. Existe el “tanto tienes, tanto vales” ? Lamentablemente, bastante… El primer chakra y sus aprendizajes dan para mucho, ya que toca de cerca la supervivencia. 

No obstante, quería plasmar que parece que son pocas y pocos los que se libran de esa creencia tan arraigada en referencia al “poder adquisitivo” (aquí la palabra poder me suena más patriarcal que nunca…). En definitiva, que un dinero recibido por una entrega de una labor del alma, sea la cantidad que sea, conlleva una energía saludable. Y si es un dinero recibido por algo que no es nuestra labor del alma, pues a veces no tenemos la opción de decidir… la supervivencia impera… sin juicios, sin culpas, es así y punto. Nadie es mejor ni peor que otro por hacer una labor determinada, eso sería de una pedantería y una soberbia repulsiva. 

En definitiva, personalmente, a día de hoy puedo decir que me siento feliz de “trabajar” como Doula y acompañante de las mujeres en sus procesos de vida, y también como terapeuta holística (en mujeres, hombres, animalillos…). De hecho, no lo siento como un trabajo, sino como una pasión, y esa es tal vez la diferencia: el hacer algo que me ilusione, que me enamore, que me motive, y a la vez que me cuestione las cosas para seguir evolucionando en mi camino. Porque no trabajo como Doula y terapeuta holística, sino que Soy Doula y terapeuta holística… lo siento, lo vivo. Después de un fin de semana rodeada de bellas y sabias mujeres en nuestra formación de doulas, me siento bien llenita de amor por dentro… 

Si se me ha entendido o no, no lo sé, pues a veces no me entiendo ni yo. Por si a alguien le resuena, que entre líneas huela, sienta, intuya, lo que he intentado transmitir: que sigamos explorando en nuestro interior hacia dónde queremos ir, decidiendo lo más sabiamente que podamos. Y si nos equivocamos (que siento, no es casualidad, y por tanto, no será equivocación) pues será una nueva oportunidad para cambiar de rumbo. El caso es no apalancarse, acomodarse, aburrirse, conformarse, resignarse… sin entrar en otra frase mítica “Aquí estamos… luchando”, no luchemos, fluyamos, aceptemos, inventemos, adaptemos…

Me despido, altamente filosófica, y bajo la influencia de este mes de noviembre que mueve profundamente mi ascendente escorpiniano. Con amor,

Eva

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